Luis Cianca Ibarra

Nació en Bilbao. Regresó a España en 1992.


Siempre fui el único español de Siberia. Acabé la facultad de prospección geológica, especializado en Siberia y comencé a deambular y a andar, trabajé en equipos de perforaciones de yacimientos. Estuve aquí en Bilbao en 1983, viví con mi hermano. Luego regresé en 1992 y me traje a mi familia. Por alguna razón aquí nos llaman "los niños de la guerra", no sé por qué, yo no soy un militar. Los niños de la guerra son las víctimas y eso no son todos. Es cierto que no es fácil hablar conmigo sobre la cultura española. Sí que conocía la existencia de Cervantes y también iba al Centro Español pero poco. Hablo regular en español, de 1948 a 1961 no me encontré con ningún español. En Siberia éramos muy pocos, puede que los hubiera, pero ¿dónde los encuentras? Así que vine por primera vez al Centro Español en 1961.

Luis Cianca Ibarra

Nació en Bilbao. Regresó a España en 1992.


Siempre fui el único español de Siberia. Acabé la facultad de prospección geológica, especializado en Siberia y comencé a deambular y a andar, trabajé en equipos de perforaciones de yacimientos. Estuve aquí en Bilbao en 1983, viví con mi hermano. Luego regresé en 1992 y me traje a mi familia. Por alguna razón aquí nos llaman "los niños de la guerra", no sé por qué, yo no soy un militar. Los niños de la guerra son las víctimas y eso no son todos. Es cierto que no es fácil hablar conmigo sobre la cultura española. Sí que conocía la existencia de Cervantes y también iba al Centro Español pero poco. Hablo regular en español, de 1948 a 1961 no me encontré con ningún español. En Siberia éramos muy pocos, puede que los hubiera, pero ¿dónde los encuentras? Así que vine por primera vez al Centro Español en 1961.

Acerca de la vida en la casa de acogida de Obninsk
La casa de acogida en la que estuve viviendo en Obninsk, cerca de Moscú, era de élite. Era la casa de acogida más grande, había 512 niños viviendo allí. Yo tenía 8 años pero había niños hasta los 14 años y todos vivíamos en la misma casa. Había un recibidor muy grande en la parte de la entrada con una gran fachada y dos alas. Cerca de la fachada estaban situadas la sala de cine, la biblioteca y las habitaciones de los talleres (aeromodelismo, fotografía). También había un cuarto juegos con un billar.
El edificio tenía dos alas de dos plantas. En una de ellas al final del todo había algo parecido a un almacén de ropa. Hacia el otro lado, al final del ala contraria, había un gimnasio, donde había un lugar para material, incluso había un responsable de cuidar el inventario. En la planta superior estaban los dormitorios en los que nosotros vivíamos y en la inferior estaba en las aulas.
A grandes rasgos se podría vivir allí sin salir del edificio, había de todo.
A grandes rasgos se podría vivir allí sin salir del edificio, había de todo.
Este edificio ya existía cuando nosotros llegamos. Iosif Vissarionovich (Stalin) posiblemente los había construido con algún otro fin, no lo sé, pero terminó siendo nuestro. Nos abastecían de comida. Cerca había un sovjós (granjas) y algún koljós (cooperativas agrícolas) a los que mandaban traernos comida y algunas otras cosas, no sé el qué, pero nosotros nos alimentábamos de eso. No nos traían nada de Moscú, teníamos bastante de todo. Básicamente podías nacer y morir en el mismo sitio sin necesitar nada más. La ciudad más cercana era Kaluga, Zhukov.
Acerca de la vida en el sanatorio infantil de acogida durante la evacuación
La primera vez que probé el vodka fue en Alekséievka, en la región de Saratov. Era un sitio de kulaks, un pueblo enorme, colosal. Los proletarios combatieron en aquellas zonas. Cuando yo llegue allí era una casa de acogida especial, era un sanatorio infantil. Algunos de nosotros estábamos muy enfermos, yo también lo estaba. Teníamos un médico al que conocían todos, llamado doctor Castaños. Él me salvó la vida. Yo tenía un infiltrado pulmonar bilateral y él me mandó allí.
En invierno cogíamos un par de toros y nos íbamos al bosque. Allí había prisioneros de guerra alemanes que se dedicaban a preparar leña y almacenarla. Y nosotros llegábamos y sin hacer nada cogíamos la leña y nos la llevamos cargada en los toros, la dejábamos en la cocina, en losbaños y en la lavandería. Nosotros mismos la cortábamos. Yo no iba a clase.
Me recupere al respirar el aire fresco del invierno. Revisaban nuestro estado de salud y cuando llegué yo el médico me dijo: no eres la misma persona. Pasó un invierno, un otoño, media primavera, y en verano ya no me reconocían. Pero yo llevaba un año sin estudiar, y antes de eso otro año más porque nos habían llevado junto a los alemanes de Povolzhye y allí no había nada. Era difícil. Los jóvenes teníamos hambre y no había nada de comida. De 1941 a 1943 tampoco pude asistir al colegio. En 1944 comencé a estudiar y no entendía nada. ¡ Aquello era complicadísimo! El noveno curso no lo aprobé a la primera, tuve que repetir.
Acerca de los estudios y el trabajo en las grandes construcciones del socialismo y el Comunismo


¿ Cómo llegué a convertirme en ingeniero? Ingresé en la universidad. ¿Cómo lo hice? No tenía ni madre ni padre, ni un tío. En la Unión Soviética el sistema era tal que si querías entrar en alguna universidad tenías que hacer un examen y si la facultad era nueva, como por ejemplo " técnicas de exploración", podías entrar prácticamente sin concurso. Y de esa forma pude entrar y acabé la carrera en 1953. Después me mandaron a hacer las prácticas y luego en agosto comencé a trabajar.
Uno de los trabajadores, después de pasar la guerra, se hizo jefe del departamento de investigación en la universidad, que era de proyectos. Estaba subordinado al Ministerio de la Industria y se le encargaba el abastecimiento de los yacimientos de petróleo. En 1954, en la URSS, no sé cumplió el plan de la producción de petróleo. No se pudo hacer y punto. Resulta que hay un río llamado "Stepnoi Zai" que transcurre por toda Tataria y Bashkiria. Los pozos petrolíferos de allí no son demasiado profundos. Por eso mientras extraen, ponen las bombas y absorben de diferentes capas. En los pozos hay filtros y tuberías a los que llega el petróleo y lo extraen de allí. Esta extracción conllevó a la obstrucción de los filtros y no solo del pozo petrolífero sino en toda la zona del yacimiento del río, y el plan no se puede cumplir.
En 1956 comenzó un movimiento de regreso a España. Todo el mundo se conocía, pero yo estaba en Siberia, siempre estaba trabajando fuera y construyendo. Aquellas construcciones se llamaban las grandes construcciones del socialismo; y después por alguna razón pasaron a llamarse del comunismo.
En 1956 comenzó un movimiento de regreso a España. Todo el mundo se conocía, pero yo estaba en Siberia, siempre estaba trabajando fuera y construyendo. Aquellas construcciones se llamaban las grandes construcciones del socialismo; y después por alguna razón pasaron a llamarse del comunismo.
Cerca de Moscú están Lubertsy y al lado de allí Kapotnya, un pequeño pueblo. Allí se encuentra la fábrica de producción petrolífera de Moscú. En 1941 el Comisariado de Asuntos Internos dio la orden de hacerlo explotar porque llegaron los alemanes. Entraban los tanques, llenaban el depósito y se marchaban. Llegaron representantes del Comisariado y le dijeron al director de la fábrica "hemos dispuesto todo para hacerla explotar". El director les dijo "cuando lleguen y vea que están aquí, yo mismo la haré explotar. Vosotros podéis marcharos".Más tarde pusieron su nombre a esta fábrica de producción petrolífera. Resultó que la documentación se perdió. La fábrica funcionaba como es debido pero había que hacer una investigación y recuperar los datos como dónde está la electricidad y las comunicaciones. Pues una de las remodelaciones de esta fábrica de producción petrolífera era una de las grandes construcciones del socialismo y yo estuve allí.
Después resultó que el 1953 dieron amnistía a todos los presos, pero en las montañas de Zhiguliovsk había grandes canteras de piedra caliza para la construcción y nosotros necesitábamos material para construir. ¿ Quién lo iba a hacer? Claro que de nuevo yo. El material es el material y tenía que ser de calidad, sin grietas. Nosotros teníamos que encontrar dónde estaba para llegar a él. Llegamos allí y lo encontramos con éxito. Fue otra construcción del socialismo.
Después llegó la fábrica petrolífera de Omsk y también hacía falta conseguir agua para los campos de cultivo que Jruschióv puso en marcha, en sitios donde no había agua. No se podía hacer nada. También estuve allí. Así continúe hasta llegar a Sajalín. Es cierto que nunca me ha gustado codearme con los jefes por eso nunca me han gustado las ciudades. Siempre que he podido me he escapado a los yacimientos.
Acerca de la decisión de volver a España
Me jubilé en 1989. En aquel momento yo era jefe del laboratorio de la universidad donde trabajaba. Teníamos un colectivo de trabajadores pero no a todos les resultaba rentable hacer pedidos a nuestra fábrica y perdimos muchos clientes. Teníamos que ganarnos el sueldo y nos lo ganábamos. Comenzamos aproximadamente en 1987 con lo que se llamaba el autofinanciamiento. Teníamos 32 personas. Teníamos que hacer un determinado volumen de trabajo para que nos pagaran el encargo. En 1989 ya había comenzado poco a poco la privatización, no sé como lo consiguieron pero eso no importa.
Antes de aquello podías trabajar de técnico o en el departamento de producción con un ritmo determinado pero después, cuándo comenzó la privatización, comenzamos a hacer dinero nosotros mismos, empezamos a trabajar de otra manera, con otro ritmo. Algunas de las producciones petrolíferas cerraron y los que tenían dinero y comenzaron la privatización cogían a los especialistas de aquellos sitios y los traían aquí.
Nosotros solo vendíamos productos, eran de buena calidad, se hacía de forma experimental y costosa. En las fábricas de producción en serie la calidad no era tan buena, sino cualquiera. Por lo tanto nuestro trabajo comenzó a tener poca demanda. El tiempo pasaba y era en el año 90−91. En 1992 yo me marché. No estoy seguro de que me hubiese ido si las condiciones de mi trabajo hubieran sido distintas entonces.
Nos educaron para tener una vida modesta, gastábamos lo mismo que ganábamos, no cogíamos dinero prestado y vivíamos bien. Teníamos pan para el día de hoy, para mañana y pasado mañana. Teníamos suficiente y todo marchaba bien.
Nos educaron para tener una vida modesta, gastábamos lo mismo que ganábamos, no cogíamos dinero prestado y vivíamos bien. Teníamos pan para el día de hoy, para mañana y pasado mañana. Teníamos suficiente y todo marchaba bien.
Pero cuando comenzó a ser difícil de mantener toda la plantilla de 32 trabajadores de los que la mitad trabajaban y la otra mitad hacían ver que trabajaban tuve que despedirlos, solo quedaron 20. Quizás me hubiera quedado en la Unión Soviética si no hubieran abandonado la economía del país. Claro que la gente sabía, imaginaba y suponía lo que estaba ocurriendo. Era la privatización de la economía del pueblo ruso, del komsomol y del partido a través de la nomenclatura. Cogían dinero prestado al banco y después podían no devolverlo. Decían "esto nuestro".
Acerca de la cultura, las creencias y la muerte
Si alguna vez tienen suerte de hablar con personas de nuestra generación que estudiaron en la Unión Soviética y recibieron educación, convirtiéndose en el círculo de personas a las que llaman los intelectuales, comprenderá que aquellos tiempos difíciles han terminado, pero las personas las recuerdan con nostalgia.
¿Por qué? No se trata de que la tierra no fuera entregada a los campesinos o que las fábricas no pasaran a ser de los trabajadores. Se trata de que la persona que se alimenta de literatura en lugar de convertirse en alguien basto y rudo, aprende y se vuelve más flexible. Si tienes ocasión conocer y hablar con personas que aprecian aquello que otros han construido para ellos, han escrito, han sufrido, han interiorizado y han comprendido lo que significa, como dice Mijalkov Wlo que está bien y lo que está mal" (en el sentido que lo que está bien hay que sentirlo interiormente), hay que estar preparado en el alma, desde el amor humano.
Hay un tipo de personas que odian a otras, y existe… no, no es Dios. Y tampoco son aquellos que creen. Porque yo tampoco creo en Dios y no soy peor por ello. Tampoco soy mejor, pero no soy peor por no creer en él. El sentido de la fe está en seguir los mandamientos, hay personas que olvidan eso. Aquellos que leen e interiorizan recuerdan los mandamientos. Son personas con las que es agradable tratar. Como tomar un trago y comer. ¡Estas personas Existen!
Todo eso desaparece, pero aún queda algo que se puede salvar. Para que la semilla se convierta en espiga hace falta buena tierra y que la semilla no está enferma. Ahora matan las semillas sanas, no las dejan vivir en paz.
Todo eso desaparece, pero aún queda algo que se puede salvar. Para que la semilla se convierta en espiga hace falta buena tierra y que la semilla no está enferma. Ahora matan las semillas sanas, no las dejan vivir en paz.
Hubo un tiempo en que la cultura y la educación en la Unión Soviética estaban a la altura. No fue algo inventado, es un hecho. ¿Qué ocurre ahora? Ahora no les da tiempo, aquellos que vienen no tienen tiempo de aprender ni de leer. ¿Cómo comenzó la Unión Soviética? Con personas analfabetas, entre ellos los gobernadores. Jruschióv tampoco había estudiado nada, no acabó ninguna carrera. Cuentan chistes acerca de que todavía no pueden encontrar la cueva en la que estuvo trabajando, en la región de Kursk.
La muerte quizás no sea lo peor qué le puede pasar a una persona. A una persona le pueden pasar muchas desgracias. No sabemos si la muerte es algo bueno o malo. Por lo tanto no es algo que venga de Dios, yo no soy creyente. Simplemente vendrá por si misma. No pregunta nadie, va deambulando y llegará.
Acerca de la familia y las lenguas española y rusa.
Mi mujer Svetlana y yo trabajábamos en la misma habitación: ella era delineante y responsable de la biblioteca. Yo la he traído aquí. Ahora vive aquí con nuestros hijos. En casa hablamos en ruso. Aunque uno de los nietos que tiene 27 años entiende el ruso y lo habla pero no tan bien.
Lo primero que me sorprendió de los "nuevos rusos" fue que llamaron a las tiendas "shops", a la manera inglesa. Aquellos que tienen mala pronunciación le sale algo absurdo, da igual si está bien o mal, lo importante es que sea en inglés.
Hay que ver, han cambiado el idioma de Pushkin por el idioma de Bernard Shaw que dejó a deber una gran cantidad de dinero aquel que enseña la lengua inglesa de forma que sea aceptable.
Hay que ver, han cambiado el idioma de Pushkin por el idioma de Bernard Shaw que dejó a deber una gran cantidad de dinero aquel que enseña la lengua inglesa de forma que sea aceptable.
Si un idioma es más rico o más pobre, ¿cómo puedo definirlo? En el contexto de lo necesario. La lengua española es igual que la rusa: se pronuncia igual que se lee. Pushkin fue grande por haber tomado toda la grandeza de la lengua rusa y haberla mostrado. Al escucharle conservamos esta lengua.
Acerca de Moscú y Bilbao
Visito Rusia pero no muy a menudo. Por última vez estuve en los años 2006 y 2007. Moscú ahora es un país, ya no es una ciudad. Moscú está hecha de tal forma que separa a los pobres de los ricos. Pronto los pobres no podrán vivir allí. Estuve en Moscú con mi mujer y nos encontramos a una anciana más mayor que yo, aquello ocurrió hace 12 o 15 años. Esto pasó en la Casa del Libro, enfrente hay un restaurante, en la esquina del anillo Sadovy con el Nuevo Arbat. Ella nos dijo: es imposible tomar una taza de té, es tan caro qué es imposible vivir. Aquí sí que es posible. Creo que Moscú está en un camino muy peligroso, porque el ritmo de vida allí se acerca a una carrera. La velocidad asciende y la vida en Moscú se encarece cada vez más. Una persona normal no puede comprar un piso en el centro de la ciudad.
En la Unión Soviética viví en muchas ciudades. Viví en París. En España estuve en varias ciudades, pero no hay un lugar mejor que Bilbao. Esta ciudad es famosa porque la puedes cruzar andando en 45 minutos, es pequeña, tiene 350 mil habitantes. Todo lo que necesitas lo tienes al alcance de tu mano. Si estás paseando y quieres descansar puedes sentarte en cualquiera de los bancos que hay por toda la ciudad. Desde mi punto de vista es la mejor ciudad del mundo.
En la Unión Soviética viví en muchas ciudades. Viví en París. En España estuve en varias ciudades, pero no hay un lugar mejor que Bilbao. Esta ciudad es famosa porque la puedes cruzar andando en 45 minutos, es pequeña, tiene 350 mil habitantes. Todo lo que necesitas lo tienes al alcance de tu mano. Si estás paseando y quieres descansar puedes sentarte en cualquiera de los bancos que hay por toda la ciudad. Desde mi punto de vista es la mejor ciudad del mundo.
Entrevistas © Anna Grave
Fotos © Mikhail Platonov